La Formación de un Cenote

 

Formación de los Cenotes La península de Yucatán es como una esponja que, cuando llueve, absorbe toda la humedad. Cuando el agua se filtra a través del suelo, la roca va disolviéndose, dando paso a cavernas total o parcialmente inundadas. Los cenotes se forman cuando una de esas cavernas colapsa, principalmente debido a la erosión, revelando en el fondo yacimientos de agua y minerales asi como escombros orgánicos que van reduciendo la profundidad. Este proceso puede durar cientos de miles de años. Los cenotes varían en tamaño dependiendo, principalmente, de su edad. Los más antiguos son abiertos, con grandes paredes verticales y la apariencia de amplios pozos, como el que se encuentra en el sitio arqueológico de Chichén Itzá, en el estado de Yucatán. Los hay también semiabiertos, donde la bóveda se derrumbó parcialmente, como el cenote Zací de Valladolid, en Yucatán, o el Gran Cenote, al sur de Quintana Roo.

 

Varios son cerrados y con pequeños accesos, por donde sólo es posible penetrar casi a rastras. Son éstos los cenotes más recientes, en tanto que otros muy antiguos ya se han llenado con piedras de los derrumbes y con tierra arrastrada por las lluvias. Uno de los cenotes más famosos, el de Chichén Itzá, centro ceremonial maya del estado de Yucatán, tiene la forma de un gran pozo ligeramente oval, con cincuenta y ocho metros de diámetro y paredes verticales de 20 mts desde la superficie del terreno hasta el agua. La profundidad de ésta es de 11 mts y bajo ella hay una capa de 12 mts de fango.

 

Formación de los Cenotes En la península de Yucatán se hallan cenotes por todas partes, incluso dentro de lagunas costeras. Muchos pueden reconocerse fácilmente, como el Cenote Azul de Bacalar, en Quintana Roo, pero algunos no se perciben a simple vista desde la superficie. A éstos suele descubrírselos porque su profundidad es mayor que la de la laguna y al bucear se advierte que son grandes agujeros en el manto de roca firme situado bajo el fondo lodoso. Muchos de los cenotes próximos a la costa son del tipo llamado haloclino, en los que el agua dulce flota sobre el agua salada procedente del mar (halo significa densidad y clina cambio, y la haloclina es la capa o línea donde cambia la densidad del agua). Un buzo o nadador puede saber si se encuentra en una zona de haloclina cuando el agua, luego de ser movida, adquiere una curiosa apariencia, como si estuviera revolviéndosela con aceite. El fenómeno ocurre porque se rompe la haloclina, y mezclandoce el agua de diferente densidad en glóbulos que desvían irregularmente la luz.

 

Otra curiosidad de los cenotes es que contienen estalactitas y estalagmitas. Ambas nacen por el goteo de agua que, al evaporarse parcialmente antes y después de caer, va dejando pequeñas cantidades de las sales minerales que trae en disolución. Tras un proceso que puede durar siglos, las acumulaciones de sales forman estalactitas que cuelgan del techo, y estalagmitas que se levantan como pilares desde el piso. Semejante proceso, y puede ocurrir en una caverna vacía donde hay infiltración y goteo de agua. Éstas se formaron hace unos 15 mil años, durante la última edad de hielo, cuando el nivel del mar era unos setenta y cinco metros más bajo que ahora. Por lo tanto, las aguas subterráneas, que corren hacia el mar, tenían igualmente un nivel más bajo, y lo que ahora son cenotes inundados eran grutas llenas de aire. Luego, al cambiar el clima, se fundieron los hielos de la glaciación, ascendieron los océanos, subió también el nivel de los ríos subterráneos y las antiguas cuevas (con sus estalagtitas y estalagmitas) se inundaron.